jueves, noviembre 09, 2006

Creo que podría pasarme la vida escribiendo

Creo que podría pasarme la vida escribiendo, sobre las cosas que me gustan y las que no me gustan; sobre las personas a las que quiero y a las que no soporto; sobre “esa” persona a la que amo y a la que no puedo ni ver…

Posiblemente acabaría escribiendo sobre “esa” persona que, como siempre, invade continuamente mis temas de conversación, incluso cuando mi objetivo principal es evitarla.

Realmente hay cosas que no puedes esquivar o que quizás…no te interese esquivar y prefieras comertelas de lleno, esperando que sirva de algo, pero normalmente, o al menos en mi caso, nunca sobrevives al impacto y siempre quedan esos restos que te hacen repetir una y otra vez la misma situación en tu cabeza, repasando los posibles errores, las posibles soluciones y te acabas esforzando tanto que acabas por perder el poco sentido común que te quedaba y sólo vives esperando que se repita esa situación tantas veces como sea para poder abordarla desde todos los ángulos posibles y asi conseguir estar definitivamente feliz.

¿Feliz?, no lo sé, quizás al final te darás cuenta que es una felicidad que tú mismo te has creado a base de volverte loco, de perder parte de ti para poder conseguir un estado que en el fondo es artificial, tan artificial como una rosa de plástico o la luz de un fluorescente.

Algo irreal que no te sirve de nada y, aunque lo sepas, te esfuerzas por intentar mantenerlo intacto y así poder vivir de un sueño del cual te despertaste hace años, pero en el que te sigues encerrando para no darte de bruces con lo que realmente ha sucedido.

Nada sirve, todo esfuerzo es en vano, pero sigues ahí, al pie del cañón luchando hasta que: o no te queden fuerzas o definitivamente el enemigo de la realidad caiga bajo tu superioridad.

Luchas y luchas durante días, meses, años esperando ese rayo de luz que te diga que ya está todo listo, que ya puedes coger lo que, con tanto esfuerzo, has estado buscando.

Pero cuando eches la vista atrás descubriras horrorizado cómo has perdido todo lo que realmente valía la pena, todos esos cambios que podrían haberte hecho tener una vida más placentera, pero sobretodo, descubrirás cuantas de “esas” personas has dejado pasar al cegarte por “esa” persona que en realidad no lo era.

Podría pasarme la vida entera escribiendo sobre tantas cosas, pero prefiero vivirla escribiendo sólo sobre lo que realmente vale la pena…las cosas buenas que ocurren en ella y que con el paso del tiempo me pueden convertir en “esa” persona para alguien.

Buenas noches.

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