Nunca nos lo explicaron, nunca nos dijeron lo difícil que puede ser, el dolor que puede acarrear. En el fondo nos daba igual, de lo malo sacábamos lo mejor y de lo bueno, lo óptimo. Siempre mirando hacia delante, sin importarnos lo que pasaba a nuestro alrededor, no necesitabamos saberlo para poder seguir con nuestra vida. Ahora ya todo está dicho, ahora ya todo está hecho.
Los recuerdos son breves momentos que viven en nuestras cabezas, en nuestros pequeños reinos donde sólo mandamos nosotros. Donde podemos hacer lo que nos plazca, donde estamos como siempre, sin discutir, sin reproches ni rencores. Te quise, te quise tanto que me quemé antes de empezar y ahora ya no soy nada, un pequeño montoncillo de antiguos sueños que me encargué de destrozar sin pensar que no eran los míos. Caeremos desde lo alto, y nos abrazaremos mientras esperamos el golpe final, la oscuridad total, el fin de todo...nuestro fin.
Nunca nos plantearemos que hay soluciones para todo, nunca escucharemos los consejos de la gente que nos rodea. Serán murmullos, palabras sin sentido, no los escucharemos. Nos da igual lo que nos puedan decir.
Ya está, olvidame, olvídate, olvidanos, olvidalo. Pero siempre que me necesitas llámame.
miércoles, noviembre 15, 2006
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